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Viaje a Europa. La historia de Julia

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Si querés conocer el mundo y contás con poco dinero aprendé a gestionar tu propio paquete turístico. Te cuento una historia real, la historia de Julia.

Ella había estudiado arquitectura y quería conocer la ciudad de Gaudí, la torre Eiffel y las construcciones francesas de la época dorada, el estilo florentino italiano y muchas cosas más. Tenía pasaporte, Visa no es requisito y sabía que su madre la ayudaría un poco como premio a la obtención de su reciente título.

Así comenzó a planificar su primer viaje, tomó lapiz y papel y realizó estas acciones:

1) Compra del aéreo. Consiguió una oferta para el 8 setiembre de 2015 (lunes y martes suelen tener precios más accesibles) y la compró en 12 cuotas con la tarjeta de crédito gold de su mamá. El vuelo era de TAM con destino Madrid y lo eligió porque también le interesaba conocer una de las pocas ciudades europeas con vida nocturna. La vuelta era el 28 de setiembre y pudo elegir Roma-Buenos Aires para no tener que regresar a Madrid.

2) Buscó vuelos y trenes para ir a Barcelona pero lo más barato era viajar con una promoción de A L S A, compañía de buses española de low cost (bajo costo), por la cual compró un pasaje de 5 euros a la ciudad de Gaudí. 

3) Según la fecha del pasaje de A L S A estaría sólo 3 días en Madrid pero pensó en planificar bien para aprovechar el tiempo. Buscó alojamiento en un hostel de la Gran Vía porque estar en el centro le aseguraba llegar caminando a los lugares que más le interesaban: el barrio andaluz Lavapiés, Plaza del Sol, Puerta Mayor, Atocha (la estación de trenes) el Parque del Retiro con su famosa casita de cristal que menciona Joaquín Sabina en su canción y un poco más lejos, Casa de Campo.

4) El día 12 de setiembre a las 13 hs. partiría hacia Barcelona. Desde allí consiguió muy buen precio en el tren de alta velocidad para llegar a Paris, pero sólo podría quedarse 5 días puesto que la promoción del tren era sólo para el día 17. Si hubiera estado el primer domingo del mes podía ir gratuitamente al museo Picasso pero eso no fue posible así que para acceder a un descuento usaría su tarjeta de estudiante universitaria que todavía tenía. En Barcelona el alojamiento es más caro que en Madrid pero en la web encontró un Hostel cerca de las Ramblas y Diagonal con un buen descuento. Aunque no incluía el desayuno pensó que en esa zona hay muchos super como Carrefour, Día y otros que tienen desayunos a muy bajo precio. Incluso Mc Donalds, Burguer, Dunkin Donats, 100 Montaditos y otras cadenas de comidas rápidas ofrecen promociones hasta por un euro.

5) A Julia le gusta caminar así que diagramó sus días en Barcelona para llegar a pie a la Sagrada Familia, Casa Batlló, La Pedrera (lugares que le quedaban muy cerca) y también llegaría a pie al Barrio Gótico, la costanera marítima, el Montjüic y el museo Miró, y caminando un poco más al Park Guell y el Tibidabo.También podía coger un paquete de 10 tickets para el metro si se cansaba mucho pero la alternativa de caminar era la mejor.

6) En París reservó 4 días en los altos de Sacre Coeur. Esto le permitiría ir cada día a la zona de la iglesia a observar la ciudad completa antes de tomar la bajada para llegar por su recorrido trazado hasta la tour Eiffel e incluso los Campos Eliseos. Recorrería pequeñas callecitas y cruzaría grandes avenidas encontrándose con la iglesia de la Madeleine, la Opera, tiendas La Fayette, el Sena cruzando por el obelisco de Luxor (donde un sandwich con pan francés ayuda a seguir el camino), y luego bordeando el río hasta el monumento de Los Inválidos. Luego de recorrerlo se puede seguir hasta la torre Eiffel entrando por los Campos de Marte. Julia piensa que es obligatorio subir la torre aunque sea hasta la primera etapa para observar un bello paisaje moderno y abierto. Desde allí, un kilómetro y medio hasta los campos Eliseos a tomar un rico café y descansar del largo viaje. Otro día iría directamente al barrio latino y la Île de la Cité , caminando o en bus que suele ser más económico que el metro. Allí seguramente encontraría una promoción para el recorrido en el Bateaux por el Sena. Es bello como paseo y muy instructivo porque, como ella había visto en un video, los guías dan una interesante explicación de todas las construcciones que se ven desde el Sena en varios idiomas.  No lejos de allí se puede visitar el museo de arte moderno Georges-Pompidou, sentarse en su amplia explanada y cruzar a la plaza donde se observan bellas esculturas de Dali. Julia quería visitar el Louvre y conseguir descuento con su carnet universitario porque la entrada gratuita es sólo el primer domingo de cada mes y no era posible organizar su viaje de ese modo. Ella estudió un poco de francés pero no le alcanzaría para entender más que sencillos carteles o resolver dudas sencillas en la vida diaria.

7) Desde París a Florencia consiguió un vuelo en una aerolínea de bajo costo por lo cual su viaje debía ser con muy poco equipaje para no tener que pagar exceso de peso. 2 días en Florencia, 2 en Roma y 2 en Venecia le permitirían tener un buen panorama de las construcciones más interesantes. Los trenes internos de Italia tienen muy buen precio cuando no son los de alta velocidad. El alojamiento en Italia es bastante económico comparándolo con otras ciudades de Europa. Los paseos obligados en Roma eran el Coliseo, la Plaza España, la Fontana de Trevi y el Vaticano. Un alojamiento cerca de Roma Termini le permitía llegar caminando a todos esos lugares e incluso a tomar su tren. En Florencia, contrató un hostel cerca del Duomo porque quería rememorar paisajes de la película “Una habitación con vistas”. De allí recorrería el Palacio de los Uffizi, Palacio Vecchio, Santa María del Fiore, el Ponte Vecchio y Piazzale Michelangelo. Venecia era la más compleja para recorrer a pie sin extraviarse entre esas callecitas sin salida pero tenía un buen mapa con un recorrido intenso para cada uno de los días. Desde la estación de trenes hasta la Plaza San Marco pasando por el Palacio Ducal, Puente del Rialto, Puente de los Suspiros, Galería de la Academia, subiendo y bajando esos románticos puentecitos. Los sanitarios son pagos en Venecia, pero cerca de la Plaza San Marco hay un Mc Donalds donde se puede tomar un cafecito a bajo precio y usar gratis el baño. Para el día siguiente hay que cruzar con el Vaporetto hasta el Canal Grande, y un paseo en góndola regatendo un poco el precio porque no es nada barato. Julia no se olvidó que el seguro de viaje es obligatorio pero con la tarjeta de crédito gold lo obtuvo sin costo alguno.

El primer viaje a Europa de Julia resultó inolvidable y de acuerdo a lo planeado. Julia lo gestionó muy bien gracias a lo que aprendió en un curso corto de turismo. Ella espera trabajar como arquitecta pero también quiere viajar mucho y saber cómo usar el dinero en cada viaje le permite hacer más viajes a bajo costo.

Los amigos de Julia le suelen pedir que ella les arme el viaje pagándole una retribución, y si bien lo hace como un hobby, con ese dinero extra ella va acumulando ahorros para viajar mientras va desarrollando su carrera de arquitecta.

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