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Viaje a India. La historia de Mar

Te contamos otra historia que te puede ser útil si querés viajar ahorrando dinero. Mar es una veinteañera que se entusiasmo con planificar su viaje luego de leer la historia de Julia. Su sueño era conocer culturas milenarias como la India así que buscó en Google opiniones de otros viajeros y descubrió que el invierno era la mejor época para conocer el famoso triángulo dorado (Delhi, Agra, Jaipur). Además, justo coincidía con sus vacaciones de verano en Argentina y afortunadamente logró que Celia, su mejor amiga, la acompañara. Entre las dos averiguaron los requisitos sobre Visa Electrónica y vacunación. Por Internet compraron el pasaje destino Delhi para el 15 de Diciembre. Con la fecha exacta de partida tramitaron la visa electrónica en la Web del gobierno de India y, en 48 hs., obtuvieron el certificado que les permitiría el ingreso a ese inmenso país. Eligieron para vacunarse la Policía de Fronteras con sede en Puerto Madero donde, luego de una espera de dos horas, recibieron la vacuna contra la fiebre amarilla y el famoso cartón amarillo que deberían exhibir en el aeropuerto hindú.

Foto:Aeopuerto Indira Gandhi

aeropuerto indira gandhi

El 17 de Diciembre por la noche llegaron a Delhi. La diferencia de 8 hs 30 minutos con Argentina les había afectado un poco pero, la emoción de llegar y esos enormes elefantes esculpidos que se exhiben en el aeropuerto, les devolvieron la energía consumida en el largo viaje.

Desde el aeropuerto tomaron el Metro y, en menos de una hora, llegaron al centro de Delhi donde tenían un hotel reservado por la web de Booking.com, famosa empresa de reservas on line.

Al día siguiente querían ver varios lugares que tenían agendados , para lo cual, en la puerta del hotel escogieron un tuk - tuk (como es llamado el típico taxi de del lugar, verde y con 3 ruedas). Por un precio de 500 rupias tenían vehículo y guía para todo el día.

tuk tuk taxi india

Claro, porque el chofer. como muchas personas en la India, hablaba Ingles sin problemas así que pudieron indicarle perfectamente su plan y él les ofreció ser su guía por ese día, lo cual aceptaron de buen gusto. Una vuelta por el Conaugh Place para desayunar algo típico y seguir camino. Pidieron indian tea(té indio) y banana toast (tostado con relleno de banana). Luego fueron a visitar un enorme templo Sij cerca de allí. Ésta religión es una de las cuatro de más fieles en la India. Al entrar había ciertas reglas que cumplir como sacarse el calzado, colocarse un pañuelo en la cabeza y lavarse manos y pies. Vieron gente orando y cantando y luego un enorme comedor donde las invitaron a almorzar. La comida era gratis y todos comían el mismo menú. El guía les explicó que uno de los presupuestos de la religión Sij, es la igualdad, por lo cual ricos y pobres comen igual, sin distinciones ni privilegios. Aceptaron la comida y pasaron un lindo momento donde la experiencia era extraordinaria.

Más tarde continuaron viaje para visitar otros magníficos lugares, comprar artesanías del lugar en los mercados de la calle y tomar un rico café mientras observaban el movimiento de la gente del lugar y algunos turistas que no pasaban desapercibidos para Mar y su amiga. En tres días vieron importantes construcciones históricas. Visitaron el Agrasen ki Baoli (estructura hecha hace unos cinco mil años para almacenar el agua).

Foto: Agrasen Ki Baoli

agrasen ki baoli

Siguieron camino hacia la conocida India Gate construida en homenaje a los soldados indios que no sobrevivieron en la Primera Guerra Mundial y en las guerras afganas de 1.919. Una llama siempre viva homenajea al soldado desconocido caído en los Gate (puerta de la India) que fue construida para conmemorar a todos los enfrentamientos entre India y Pakistán de 1.971. Allí había muchos vendedores ambulantes pero especialmente una mujer india muy guapa les captó la atención y aceptaron su oferta de decorarse las manos.

Foto: Manos decoradas típico de India

manos decoradas

 

El cuarto día muy tempranito fueron a la estación a tomar el tren de la empresa estatal Indian Rail destino Agra, la ciudad del maravilloso Taj Mahal.

Foto: Taj Mahal

taj mahal

El viaje duró unas 5 horas pero entre desayuno y almuerzo que les sirvieron en el Expreso vino la hora de bajarse. Al llegar a la estación de Agra las sorprendieron unos lugareños con una especial vestimenta roja, que le ofrecieron el servicio de trasladar el equipaje hasta el tuk-tuk que las esperaba en el ingreso de la estación. Trasladaban el equipaje en su cabeza y con mucha destreza.

En 20 minutos llegaron al hotel emplazado en una zona libre de contaminación, prohibida para los vehículos en general. En la bella Agra pudieron caminar hasta el río y ver el Taj Mahal también desde afuera y en diferentes horarios. El último destino fue Jaipur, la ciudad rosa. Su nombre se debe al color de las construcciones, pintadas en estuco rosado. En la ciudad vieja, caminando cerca del Hawa Mahal (Palacio de los Vientos) y del City Palace (Palacio Municipal), las construcciones tienen esa tonalidad, con lo cual adquiere un aspecto agradable y muy particular.

Foto: Vista del Hawa Mahal

Frente al City Palace está el Jantar Mantar, el que fuera el observatorio astronómico más grande del mundo, declarado por la Unesco, aunque ya no está en funcionamiento.

Al día siguiente tuvo lugar la obligada visita por el Amber Fort, fuerte milenario, y a unos 500 metros el Panna Meena Ka Kund, un lugar construido en el siglo XVI para reservar agua donde las personas iban a recogerla, a tomar un baño o a relajarse.

Foto: Amber Lago

lago amber india

No muy lejos de allí encontraron una granja de elefantes donde fueron de visita y a jugar con los simpáticos y enormes animales vegetarianos.

Foto: Día con Elefantes

elefantes

El Jal Mahal o Palacio sobre el Agua, queda en el camino y es muy bello observarlo mientras se degustan unos ricos ananás que los vendedores ambulantes preparan recién pelados y en rodajas. Una jornada completa dedicaron al Nahargarh Fort, sus construcciones ancestrales, el Palacio y sus mármoles decorados, las vistas de la ciudad y también la gracia de los monos que viven allí. Hubo un solo día nublado en toda la estadía, en el que prefirieron ver la ciudad nueva y el gran Shopping “Hyper City” de Jaipur con su moderna estructura y su lujoso interior. También pudieron ver una película de Bollywood (le llaman así al la productora más grande que representa algo así como el Hollywood de India), en el cine Raj Mandir. La clase de Yoga no podía faltar porque había que experimentar esta disciplina en su lugar de origen y, finalmente, vuelta a Delhi en tren para regresar a la Argentina atravesadas por esa particular cultura.

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