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Como ser un líder

como ser un lider

¿Qué es ser líder? ¿Cómo lograr serlo?

Estas son preguntas que en los últimos tiempos cada vez más personas se efectúan. Tal vez sea por un particular deseo de acceder a posiciones de conducción en variadas situaciones de su vida social. Quizás se trate de la necesidad de no dejar pasar una excelente posibilidad en el plano laboral. En fin, son muy variados los motivos.

Inicialmente, diremos que un líder es todo aquel o aquella que tiene seguidores. No hay líder sin seguidores, ni seguidores que no lo sean de un líder. Se trata de un par de elementos que se definen mutuamente.

Esto solo, hasta ahora, no nos dice demasiado acerca de lo que es un líder, pero al menos nos permite percibir si alguien lo es o no. Si quien se puso al frente ante determinada problemática tiene gente que lo sigue es líder. Si no, no. Bien empírico, ¿no?
Para avanzar algo más en la comprensión del tema podemos introducir la cuestión que he dado en llamar las dos “i” del liderazgo: iniciativa e influencia.

Por un lado, un líder no se conduce de manera pasiva. Ante una situación apremiante asume la iniciativa. Un líder actúa, da el paso adelante, toma partido, postula. Y por otro lado, un líder ejerce influencia entre quienes lo rodean, convence, provoca deseos de sumarse a su propuesta.

Llegados a este punto, otro interrogante interesante es el siguiente:

¿Por qué un líder es seguido por sus seguidores?


Un líder es seguido por poseer determinadas características, cualidades o atributos valorados por sus seguidores. O sea que los otros, aquellos integrantes de su entorno, aquellos con quienes interactúa cotidianamente, ven en él o en ella algo especial y distintivo que les genera cierta admiración.
Un líder no es de ningún modo un ser elegido, ni un ente superdotado, ni el portador de ninguna personalidad carismática de áurea angelical.
Y entonces, ¿cuáles son esas características valoradas?
Hay muchas que pueden serlo. No existe un listado único y definitivo. Aquí no encontramos una respuesta contundente, menos una respuesta universal. Depende del contexto en que estemos situados. En determinadas circunstancias de tiempo y lugar pueden ser el saber y la experiencia, en otras la valentía y el arrojo, en otras la credibilidad y la confiabilidad de la palabra, etc.
Imaginemos una empresa que se desenvuelve en el negocio financiero. Allí cierto sujeto podría erigirse en líder sobre la base de la admiración que provoca en los demás su inclinación al riesgo y sus “nervios de acero”. Pero en una organización distinta, dedicada a un rubro diferente y más conservadora en cuanto a su cultura, dicho sujeto podría no sólo no ser tomado por líder sino, incluso, ser considerado como una persona por completo irracional.
Vemos, por lo tanto, que tendrán más posibilidades de ejercer el liderazgo aquellos que en cada ámbito mejor sintonicen cuáles son las cualidades más valoradas dentro del mismo y mejor puedan encarnarlas en sus actitudes y comportamientos.
Es que el liderazgo no consiste en una condición innata. No estamos frente a algo que un sujeto incorporaría de una vez y para siempre de manera genética y hereditaria. Tampoco de un terreno psicológico que permanecería abierto durante la primera infancia y que se cerraría definitivamente alrededor de los 6 años. Hablamos del liderazgo como una instancia que permite ser adquirida, del liderazgo como aprendizaje.
Esto, antes que nada, exige del líder en potencia el desarrollo de una capacidad específica que se ubicaría por encima de cualquier otra de las competencias que pudieran ser necesarias. Y se trata de una capacidad de difícil incorporación por tratarse de un terreno escasamente incursionado por el ser humano moderno. Nos referimos a la posibilidad de mantener una escucha abierta y una apertura ante la diversidad de perspectivas.
Si algo no puede ser un líder es ser una persona cerrada, rígida, autorreferencial, aferrada a un puñado de certezas inconmovibles. Más aún en el entorno cambiante en el que vivimos. Hoy la peor crítica que se puede recibir en el mundo del trabajo, y también en otros ámbitos, es la de ser apreciado como alguien esquemático y estructurado.
Ser líder en el siglo XXI implica cultivar una actitud flexible, amplia, pluralista, propensa al diálogo y al aprendizaje intersubjetivo.
En INADEE contamos con una formación específica sobre Liderazgo y Motivación.

 

Dr. Germán Risemberg

Contador, Psicólogo, Doctor en Administración (UNR)

Director de Consultoría y Coaching para Pymes de INADEE

germanrisemberg@inadee.com

 

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