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El trabajo en equipo. Ventajas

 

trabajo en equipo

Verdades y mitos del trabajo en equipo.

Terminaron los Juegos Olímpicos Río 2016 y estuvieron realmente apasionantes. A más de una semana de culminados, aún perduran los ecos de la denodada entrega de muchos de sus participantes y del estimulante espíritu de una competencia leal y sana. Además, gran cantidad de gente se sumó este año con mucho interés al ya importante número de seguidores habituales de los mismos.
Hubo todo tipo de prácticas deportivas, algunas de corte individual y otras en equipo. Ahora bien, con respecto a éstas últimas: ¿fueron todas iguales?, ¿basta con hablar solamente de equipos deportivos?, ¿son todos los equipos iguales?
En su libro "La sociedad poscapitalista", Peter Drucker diferencia tres clases de equipos deportivos y realiza, a la vez, un correlato con los equipos de trabajo en las organizaciones empresariales.

Equipos tipo 1:
Drucker distingue un primer nivel de equipos al que llama "equipos tipo baseball". Se trata de un nivel básico, elemental dentro del trabajo en equipo dentro de los deportes. Lo jugadores juegan "en el equipo" pero no "como un equipo". Cada jugador tiene una posición fija y no la abandona. Ejemplo: el bateador actúa solo. Además recibe del entrenador información específica sobre su tarea independientemente de sus compañeros.
En este sentido y relacionado con la reciente competencia olímpica podríamos pensar también en las carreras de relevos en atletismo o en los equipos de natación. Finalmente, se impone un equipo, pero el grado de interacción existente entre sus miembros es mínimo: sólo aguardar la llegada del compañero para, entonces sí, comenzar con nuestra parte. En el ámbito de las organizaciones de salud, Drucker cita el caso del anestesista: llega, aplica anestesia, aguarda unos minutos y luego sigue su camino.

Equipos tipo 2:
Son los "equipos tipo fútbol". Aquí las interacciones entre los miembros alcanzan un grado elevado. Los futbolistas se dan pases, se asisten mutuamente, realizan relevos de posiciones, como cuando en un tiro de esquina a favor el volante cubre a los defensores que van en busca del cabezazo. Cada integrante coordina su parte con el resto. El director técnico diagrama una estrategia y una táctica que debe ser de conocimiento de todos los componentes de la formación.
En referencia a los equipos de salud, Drucker menciona los equipos de intervenciones quirúrgicas programadas. Y en alusión a la música cita a las orquestas sinfónicas: cada quien cuenta con su partitura, pero el director se encarga de que suenen como un todo integrado.

Equipos tipo 3:
Este nivel corresponde a los "equipos doble de tenis". Es clásica la parodia del espectador de single tenis que balancea su cabeza por un tiempo prolongado hacia uno y otro lado del court, expectante por la definición de cada tanto. El juego de dobles es distinto. En él la velocidad de los intercambios adquiere una alta intensidad, lo que lleva a que el desenlace de cada punto acontezca de manera rápida. Los dos tenistas del equipo, en consecuencia, deben "jugar de memoria". Se torna imprescindible que ante cada simple movimiento de uno, el partenaire comprenda de inmediato la acción que su compañero está por ejecutar. La interdependencia es total.
Drucker habla aquí de los equipos quirúrgicos de emergencia, en los cuales ante un: "¡Bisturí!" la acción solicitada no puede hacerase demorar. También el austríaco gurú del management acerca la figura de la agrupación de jazz: cada instrumentista realiza su solo y allí no hay partitura que valga. En el momento de cada improvisación quienes acompañan deben dirigirse sobre la marcha hacia allí donde la inspiración del solista los conduzca.

En el mundo de las organizaciones empresariales, Peter Drucker vaticinó para nuestro siglo XXI cierta merma en los equipos de trabajo de tipo 1, un notable crecimiento de los equipos de tipo 2 y una paulatina pero incesante aparición de los equipos de tipo 3. El ritmo del trabajo, por tanto, será cada vez más acelerado.

Dentro de nuestros medallistas, el actuar de Paula Pareto y de Juan Martín del Potro puede correlacionarse con los equipos de tipo 1. El de Santiago Lange y nuestra conciudadana Cecilia Carranza correspondería a un equipo de tipo 2, tal vez con tendencia hacia el equipo del tercer tipo. Lo mismo para el caso de los aguerridos Leones del hockey.
De todas formas, más allá de las tipologías adoptadas, cabe destacar que todos ellos, y también tantos otros compatriotas que no se hicieron acreedores del galardón medallero, dejaron bien en alto el prestigio del deporte argentino.

En INADEE contamos con una formación específica sobre Trabajo en Equipo y Cultura Organizacional.

 

Dr. Germán Risemberg

Contador, Psicólogo, Doctor en Administración (UNR)

Director de Consultoría y Coaching para Pymes de INADEE

germanrisemberg@inadee.com

 

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